Trasmulas
Un pequeño pueblo de la vega de Granada, a orillas del Genil. Historia, fotos antiguas, fiestas y recuerdos de su gente.
Sobre el pueblo
Dónde está, a qué municipio pertenece y cómo es su entorno.
Historia
Datos históricos, historias de palacio y el bosque de los árboles rotos.
Fotos
Calles, lugares, paisajes y un viaje al pasado por décadas.
Fiestas
Programas y fotos de las fiestas de la Virgen del Rosario.
Cuadros de Toñi Arenas
Antonia Arenas Ruiz nos muestra sus habilidades con el pincel.
Foto del mes

León Ibérico de Trasmulas
La fotografía de este mes trata de uno de los tres leones ibéricos hallados en Trasmulas, una pequeña pedanía perteneciente al municipio de Pinos Puente y situada en plena vega, cerca del río Genil, a 22 km de Granada. El conjunto fue hallado en el momento de realización de un hoyo con motivo de la construcción de una noria en la finca de la Duquesa de Lécera, alrededor de 1950. Se trata de un león exento (Nº de inventario 3073, Museo Arqueológico y Etnológico de Granada) realizado en piedra caliza blanco/amarillenta y con unas medidas de 96x50x25 cm. La escultura, que representa al felino echado sobre sus cuatro patas extendidas encima de un ligero plinto, se encuentra muy deteriorada, sobre todo en su parte frontal, viéndose afectada la cabeza, de la cual sólo se conserva parte de la boca y una fina línea alrededor del cuello que señalaría la melena. Tomando como referencia otros ejemplos conservados, seguramente presentaría las fauces abiertas, enseñando unos grandes colmillos y la lengua cayendo sobre la barbilla. De la misma forma, las patas delanteras aparecen destruidas a la altura del codo. El cuerpo es alargado y redondeado cuanto más nos acercamos a la parte posterior. Los cuartos traseros aparecen completos, con unas caderas muy marcadas, desde donde arrancan unos muslos delgados y unas finas patas con zarpas indicadas muy someramente mediante unas finas incisiones curvas. Por último, el rabo aparece enroscado sobre el muslo derecho, para volver, de nuevo, sobre su arranque. Este tipo de representaciones debemos relacionarlo con el mundo funerario ibérico, donde aparece muy bien documentado el uso de una escultura de temática zoomorfa, representando animales tanto reales como fantásticos. Toros, grifos, caballos, perros, aves, cápridos, osos, y, sobre todo, leones aparecen formando parte del aparato iconográfico de enterramientos que podríamos considerar monumentales, tales como pilares-estela, turriformes, túmulos, etc. Centrándonos en el ejemplo que nos ocupa, el caso del león encierra especial interés. Siendo el animal más representado dentro de la plástica ibérica, su significado parece relacionarse con el imaginario llegado desde las culturas del Mediterráneo, a través del mundo fenicio. En concordancia con esta tradición, aparece el león como un animal defensor del descanso del fallecido, tanto en el plano terrenal (defensa de la tumba como espacio sagrado, contra tormentas, destrucciones, saqueos) como en el plano supraterrenal, acentuándose su carácter apotropaico para con el difunto. Por otra parte, se ha querido ver en estas realizaciones una especie de genio benefactor en el tránsito entre la vida terrenal y el Más Allá (psicopompo). En un nivel más representativo, no debemos olvidar las tesis que señalan al león como personificación directa de características regias. Siendo en la sociedad ibera un elemento básico la exaltación del valor a través de escenas cinegéticas o bélicas, no se puede desdeñar la función del león como reflejo del carácter heroico del difunto. Muy relacionado con esta última idea, también hay que destacar su capacidad como elemento legitimador y como expresión directa de un alto poder por parte del difunto; un poder no sólo económico. Representa una aristocracia que ejerce un control efectivo sobre un territorio concreto y donde los límites del mismo vendrían definidos por este tipo de monumentos funerarios. Hablamos, pues, de un control político por parte de esta oligarquía que situaría estos monumentos funerarios en puntos clave como podrían ser encrucijadas de caminos, fronteras, vías de comunicación, etc. En el caso concreto del grupo escultórico hallado en Trasmulas, debemos señalar su cercanía con el río Genil, destacado afluente del Guadalquivir. Se trata, pues, de una significativa frontera natural entre pueblos iberos como la Turdetania, la Oretania, y la Bastetania, y que, seguramente, servía de vía de comunicación entre ellos. La ubicación de este tipo de monumentos en las cercanías de la misma podría servir como hito delimitador del dominio de una determinada oligarquía en esta zona del sureste peninsular. Esto explicaría, por otra parte, las destrucciones (en cabeza y extremidades) antes señaladas en el apartado descriptivo de la pieza. Una de las características más singulares del período Clásico (siglos V y IV a. C.) es un fenómeno muy concreto detectado arqueológicamente: las destrucciones sistemáticas que sufrieron los monumentos en piedra de numerosos yacimientos, principalmente necrópolis y, en algunos casos, poblados enteros, del sur y sudeste: Cerrillo Blanco en Porcuna, El Pajarillo en Huelma, La Bastida en Mogente, El Puig d´Alcoi, Covalta en Albaida, Cabezo Lucero en Alicante, etc. Este fenómeno, poco esclarecido aún, pudo deberse a múltiples causas: desde las tensiones creadas por los cartagineses y griegos por el control de la zona, avenidas de los pueblos del interior de la Meseta o, simplemente, una cuestión de evolución de la misma sociedad íbera. Sea como fuere, este acontecimiento ha llevado a algunos autores a hablar de “la crisis del siglo IV”, lo cual nos podría permitir dar una cronología aproximada que rondaría los siglos VI/V a. C., siempre planteado a modo de hipótesis, sobre una pieza sin contexto arqueológico. Autor: Antonio Montes Rivas